15 oct 2010

Novedades Penosas Capitulo I: Las Novedades Encajadas

Ayudaba poco a poco a mis ocho hijos que, por sus nombres, son mis queridos Ariel, Mafecda, Mulenta, Fuemina, Maliam, Ceroriel y Beslla. Sus varis ejercicios eran tan dificiles que hasta en el ordenador no se podian encontrar... ¡hasta en el ordenador verde VERTA UG90! Miraba las placas de metal violeta con letras de piedra verde que moldeaban ellos poco a poco.

Despues de un pequeño minuto, tan corto que parecia haber dado solo un paso, mi telefono verde, de botones de madera rosa y pantalla verde de letras verdes rodeadas de amarillo, aparecia "Branlia Tecta, 495 20 90 25". Si... ¿QUE? ¡Oh, no! Me habia olvidado completamente de que habia quedado con el en la cafeteria Lago Cayugo. Estaba tan embobada con los deberes de mis hijos (¡eso si que es ser una mama!), que, por la paciencia que exigia mi cerebro, me olvide de ello. Y... ¡seis llamadas ausentes! Habia quedado con tantas persones... Bueno, al fin y al cabo, podia hacer lo que me daba la gana, y podia coger el telefono, tirarlo en la papelera de piedra naranja, y comprarme otro de ladrillo naranja donde solo habria cuatro contactos. A Mafecda le quedaba un ejercicio, que decia "Mira el dibujo, redibujalo y dividelo por tres partes iguales que midan igual que el cuadrado marron que hay a la derecha". ¡Esos ejercicios me ponian nerviosa!

-¡Seguid, hijos! Debo de ir de compras-dije, como una ancianita-. Maliam, el mas grande (tiene seis años mas que el segundo mas grande, Beslla) os puede ayudar. Puede que sea el mas inteligente.

-¡Que haga lo que le de la gana! Siempre lo estropea todo...-escupio Mulenta-. Me gustaria tener una hermana grande, ella seguro que lo haria mas rapido que Maliam.

-¿Tu crees que Ariel puede saber mas que un ordenador portatil verde AGUENTA o LAGO? Mirala, con sus ocho años, no sabe sumar diecisiete y dieciocho, y no conoce sinonimo de estrellado-dijo Fuemina-. Hay que ser inteligente para ser un hermano grande, y en esta casa, las niñas de entre siete y quince años no saben multiplicar veinticuatro por veinticinco. Por lo menos, mi amiga de TRES años sabe cuanto es siete y doce...

-Quizas tengas razon en mi inteligencia, miserable de ochenta y ocho kilogramos, pero yo correria una vuelta en el colegio en tres segundos mientras que tu tardarias ocho segundos...-empezo a pelear bondadosamente Ceroriel-. Y hay muchas cosas mas en las que no puedes ganarme. ¿A que si, Mulenta?

-Eso esta perfecto, porque a el le encantan las confituras de fresa y los pasteles de uvas-saboreo sin querer Mulenta-. ¿No lo veis? Hasta su piel tiene moratones a causa de su gordura...! Y sigue comiendo bombones de anis...

-¡Estais buscando una paliza, aunque minuscula! Y tu, Ariel, por lo que dijo Fuemina, creo que deberas limpiar los nueve platos verdes de Mafecda... ¡el si que respeta!-bostecee como una criada-. Bien, parad de hacer los ejercicios, todo menos Beslla, e id a cuidar al perro de Bridsky, que se llama... se llama...

-Alenta. Recuerda que no es suyo hasya que venga a buscarlo... hemos puesto esas cartulinas seis barrios alrededor-mando Ariel como una ayudante-. Y ya lo buscamos el martes por los trozos de madera rosa que tiene en su collar de oro lila y piedra verde.

-¡Estas mintiendo!...-miro a Ceroriel, ocho años menor que el, airadamente-. Bueno,yo no quise, porque queria comprar unas zapatillas de algodon beige que vi en el escaparate de madera azul de la tienda Coza Natite... ¡ji, ji...!